Crónica de Luca Monzani.
Décima y undécima prueba
Décima y undécima prueba
Sábado
Penúltima prueba de Liguilla y Trofeo Presidente.
Las condiciones de esta mañana de mayo, metidos de lleno en nuestra primavera, un calco de la anterior prueba, la de abril. Larga espera en la mar llana y sin viento, cielo despejado, temperatura bonancible.
Pasado el mediodía, las brisas se resistían a crecer y transformarse en viento. Solamente alguna errática racha rompía la superficie del gran azul.
Una ballena surgió a una milla escasa, un pez espada lució su plateado vientre saltando entre la flota. ¿Se puede pedir más?
Si. Una regata.
Con mas incógnitas que certezas, creo yo, con un viento del norte-nordeste, el Comité optó por dar la salida del recorrido Eco, nuevamente. Claro, el viento venía de allí, en el Freu de Dragonera parecía intenso, al otro lado de la isla también. Salida directa.
Aquello que nadie podía preveer fue la cantidad de variables que se produjeron a la altura de Punta Galinda, poco después de la salida mientras la flota ceñia dando bordadas por tierra y por fuera. Aquellos que optaron por un lado se encontraron izando spi y navegando con viento exactamente contrario a los que navegaban por el otro. En medio y sobretodo detrás, los mas pequeños, supongo se quedarían atónitos y vacilantes. Tras los primeros compases, los grandes The Italian Job III y Nadir V mas adelantados se quedaron sin viento a pocos metros de Punta Negra, el primero de ellos luchando con una vela que negaba a desplegarse. Tras de sí el resto de la flota a uno a uno fueron acercándose con el último viento de noreste, mientras por fuera nacía una brisa del suroeste que fue acompañándoles, a turnos, a todos. En un momento dado, aproximándose a la isla Mitjana para dejarla por babor, en el estrecho paso con Mallorca, la regata se transformó en un caos de spis que izados se hinchaban lánguidamente, los unos se desventavan a los otros, algunos lo arriaban y volvían a izar; todo sucedía avanzando a cámara lenta en un mar como un espejo. De repente con una fugaz racha acelerabas despacio y adelantabas a cinco barcos, para frenar también despacio y ver como desde atrás otros te adelantaban, en cuestión de pocos metros. Un tira y afloja sorprendente, único, quizá irrepetible. Casi toda la flota agrupada nuevamente, en un mismo rumbo, casi abarloados y compitiendo, despacio, muy despacio, en silencio.
Tácticamente no había mas opción que avanzar hacía el cabo de Tramontana en Dragonera, donde el mar era una balsa de aceite. Sin viento en la otra cara de la isla bien podía suspenderse la prueba, de hecho el Comité estuvo a punto de hacerlo, pero mientras los grandes se veían superados por Bulla-Cobra, que disfrutaba de “volar” (como dirían los regatistas anglosajones) su nuevo spi ligero y encabezando el extenso pelotón, mirando hacia atrás con estupor fotográfico, el litoral fue rellenándose de esta brisa térmica del suroeste que en la cara Este resistía a entablarse. Todo ello sucedía en pocos minutos, ya arriando el spi tras el desvente del primero de los cabos y empezar una táctica ceñida, hacia Cabo Llebeitg. Así que se mantuvo la idea de seguir regateando. Que decir nuevamente de la cara Oeste de Dragonera. En esta edición de la Liguilla la hemos podido disfrutar placidamente en varias ocasiones, en Invierno y ahora bien entrada la Primavera y esta vez viendo volar a los halcones en todo el fragor de sus nupcias. Inolvidable. En ocasiones dejaba de lado las lanas del genoa, la corredera, la táctica y los rivales, sencillamente observando tan bello, gozoso e imponente escenario. Tal vez escogí la opción de ir pegado a tierra, como muchos otros, sencillamente por el gusto de disfrutar de cerca del Parque Natural… Pero la regata es regata, y la tripulación muy entregada en recordarlo.
A bordo del Macarella teníamos un podio final por defender ante unos contendientes muy peliagudos, mucha regata por delante y otra prueba mañana.
Rápidamente el recorrido y el viento fue poniendo las cosas en su sitio y me refiero a que tras el memorable atasco de Mitjana y tras librar Tramontana, las esloras nuevamente fueron imponiendo la cadencia de la flota, Nadir V al frente, seguidos de Meltemi y Ropit IV marcándose muy de cerca en un pulso muy apretado, Italian Job recuperando terreno tras un accidentado paso y tras haberse librado de algo no identificado que tenían enganchado en el bulbo y que evidentemente le impedía desarrollar todo su potencial de velocidad.
Banff y Bachibuzuk por fuera, Cremise y Macarella por dentro, seguidos por Bulla-Cobra y Andiria.
Llebeitg en esta ocasión no parecía tan insidioso. El Suroeste se mantenía estable aunque bajando algo de intensidad en el último tramo del recorrido, nuevamente de spi.
Tras casi tres horas y cuarto, para recorrer poco mas de nueve millas, Nadir V cruzaba la línea de llegada primero en tiempo real, con suficiente ventaja para adjudicarse una nueva prueba tanto en la clase 1 y 2, como en la general, ganando también el Trofeo Presidente y el trofeo dedicado al ganador de mayor numero de pruebas en la clasificación general, “el cuadro”. Enhorabuena Pedro Vaquer y enhorabuena a tu excelente equipo. Aplicadas las compensaciones Cremise y su tripulación “All-Star” fueron segundos, por un puñado de segundos y primeros de clase 3 y 4, mientras un cada vez mas competitivo y evolucionado Banff, tercero. El podio en la clase 1 y 2 lo completaba el Windancer, mientras en la clase 3 y 4 Bulla-Cobra segundo y Andiria tercero.
En tierra, con Tian ausente disfrutando de sus nupcias, las tripulaciones reunidas y muy bien acogidas en la cafetería del Club, de Miguel Oliver, hasta bien entrada la noche, considerando que el último en cruzar la línea de llegada lo hizo a las siete y media de la tarde. Como siempre, gran ocasión para aplaudir con camaradería el día, a la espera de las notas y de la prueba final de esta Liguilla. Pero esto sería al día siguiente.
Los restaurantes, las terrazas y los bares del Puerto de Andratx ofrecían un magnifico marco en esta noche casi de verano, aunque los partes decían lo contrario. Al día siguiente la cosa sería muy distinta. Al acostarme, todavía brillaban las estrellas.
Domingo
Última prueba de Liguilla.
Al amanecer con lluvia, Nadir V seguía liderando las clasificaciones. Cremise ascendía con autoridad ocupando la segunda plaza, arrebatándosela al Andiria, aunque este último líder de clase. Meltemi y Ropit IV empatados a puntos y así toda la lista hasta treinta y ocho, diez y ocho en la clase 1 y 2 y veinte en la clase 3 y 4.
Con semejante lista de inscritos y sin posibilidad de descartar la prueba final, aun no estaba todo decidido. Un parte de Noreste de veinte a veinticinco nudos, aunque disminuyendo a lo largo del día, con lluvia intensa, parecía un panorama como para tomarse las cosas en serio. Lo cierto es que en esta edición se han podido disputar todas las pruebas menos una, que recuperamos ahora. Todas ellas, salvo algún momento, se han disputado con vientos flojos y variables. Al hacerse a la mar, la incógnita era todavía mayor que ayer. Cielo gris, mar plomizo. Calma total. Sin embargo en el horizonte se veían olas considerables. La Sierra de Tramontana debía de estar protegiéndonos del viento de gradiente de los pronósticos, al socaire del Norte a Noreste, que Ramón Llull ya mencionaba en sus obras con el nombre de “tremuntana”, cuando con este aire el mar se pone de un azul muy intenso, aunque hoy no parecía así. La lluvia cesó. Dos horas y media más tarde se pudo colocar una línea de salida con desmarque por estribor y proponer el recorrido Alfa, nuevamente dejando la Isla Mitjana por babor, boya en las proximidades de Cabo Llebeitg también por babor y vuelta. Esto significa que se entabló un buen viento de diez nudos de intensidad pero del 250º, casi de Levante. Cosas del Mediterráneo. Cosas de nuestra regata. Al fin y al cabo, las predicciones meteorológicas son sólo una suposición, la mejor de las posibles de entre una infinidad de variables. Si a todo ello añadimos la compleja orografía, acertar aquí, delante del Puerto es una lotería.
Una larga línea de salida, el viento haciendo guiños a la izquierda favoreciendo el lado derecho, el Comité. Allí se concentró lo más grueso de la flota. No puedo describir con exactitud quien era quien, pero esta última ha sido una de las salidas más intensas que recuerde en esta competición, tácticamente y con reglamento en mano. Memorable. Salida buena. Tras el breve pero apretadísimo tramo de ceñida, la flota navegaba a un descuartelar en procesión con buen ritmo hacia el islote. Tras los grandes, cabe destacar la dura pugna entre Meltemi y Ropit IV sumidos en un “match race” particular entre azules, ya que partían empatados a puntos; Macarella, Andiria y nuevamente Bulla-Cobra de cerca, seguían rapidísimos al ataque. Banff tampoco cedía terreno junto a un Margaritaestálindalamar a cada regata más y más engalanado.
Nuevamente Mitjana deparaba sorpresas para toda la flota, diría yo que siempre lo hace. No es un lugar sencillo. Es imprevisible. Hay fuertes corrientes y el viento siempre cambia, se acelera o cae repentinamente. Los elementos chocan: las olas y la corriente de fuera rompían con fuerza contra ella. El viento nuestro venía de atrás, por dentro.
Montando el islote unos muy de cerca, otros de lejos, luego navegando hacia Llebeitg, intentando adivinar por donde sería mejor remontar la Dragonera. No sabría decir que lado era mejor. Por tierra o por fuera, una esplendida ceñida, con viento a tramos racheado rolando diez o quince grados a Levante y fresco, mientras clareaba el cielo hasta que llegó a despejarse completamente. Andiria y Macarella hoy muy cómodo en estas condiciones, seguían muy cerca el uno del otro, reeditando un duelo clásico, que quizás no llegó a verse con esta intensidad en toda la temporada. El primero mas separado de costa a sotavento, el segundo, nosotros, mas cerca de ella y peleando por viento limpio con La Sirena, que nos desventaba y comprometía el marcaje, obligándonos a repicar hacía tierra, a la altura de Cala de s’Art, siendo un mal bordo pero un mal menor necesario. The Italian Job III abriendo camino al resto, Meltemi ganándole la partida a Ropit en Llebeitg por escasas esloras. Cremise algo rezagado por detrás de Pramnos y Bachibuzuk. Al cruzar la línea de llegada esta decimocuarta Liguilla Dos Estaciones llegaba a su fin. A las cuatro de la tarde todos habíamos concluido esta undécima regata de escasas ocho millas y media.
Nadir V ganador en el día de hoy, con Félix Comas a la rueda.
Nadir V Campeón de la Liguilla Dos Estaciones por segunda vez, primero de la clasificación general y de clase 1 y 2. Enhorabuena Pedro. Enhorabuena a tu equipo. Una preparación impecable, una puesta a punto efectiva y finalmente un resultado coherente con el esfuerzo desarrollado.
Meltemi segundo, a escasísimos cuatro segundos. Un resultado muy gratificante para Harald Graf Saurma y Holger Diekmann, que han navegado con mucha consistencia y buen hacer toda la temporada. Este resultado les ha valido para conseguir una brillantísima segunda plaza en la clase 1 y 2 y un cuarto en la general. Enhorabuena.
Tercero Andiria, finalmente Subcampeón en la general y Campeón en la clase 3 y 4, con una dominancia a lo largo de la temporada tan sobresaliente e incuestionable cuanto sorprendente en algunos compases de la temporada, dejando a sus archi-rivales de siempre, Cremise y Macarella sin opción. Enhorabuena Tomeu Ozonas.
Cremise de Tian Palmer, hoy decimosegundo en la general y quinto de clase, cierra la temporada con un resultado muy meritorio, tercero en la general y segundo de clase. Enhorabuena.
El podio de la clase 1 y 2 lo completa el Ropit IV, un año más destacado y referente en la flota. Enhorabuena Matías y Pepe.
En la clase 3 y 4, Macarella de Juan de la Cruz y Miguel Pessarrodona, consigue tras una temporada algo irregular, subirse al podio en tercera posición y noveno en la general. Enhorabuena a los míos.
Mientras he escrito las crónicas, he alargado un poco la duración de las regatas. Ahora también llega el momento de escribir el último párrafo de este capitulo concluyendo esta bonita historia, esta XIV Liguilla Dos Estaciones recién finalizada, descrita con gran ilusión, intentando dibujar una trayectoria inspirada por todo participante y por cada embarcación, narrándola con entusiasmo y puntualidad. Un año de consolidación y de transición. Por un lado la formula ORC ha puesto en campo valores nuevos que han hecho evolucionar visiblemente a la flota. Por otro, la filosofía y la forma de hacer las regatas sociales, que el Club de Vela lleva años proponiendo, han conseguido mantener a la flota local interesada por navegar, creciendo constantemente, no solo, si no atrayendo a regatistas de fuera, lo cual es un muy buen auspicio para el futuro próximo, para la decimoquinta que como siempre, empezará en Octubre y habrá que contarla, si no, no tendrá gracia.
Enhorabuena a todos, siempre. Enhorabuena y gracias, al Club de Vela, por tutelar con determinación un año mas, la ilusión y evolución de nuestro deporte.
Gracias a todos.
Luca Monzani
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