Al fin la esperada crónica de Luca y las fotos de Xaxier Sansó.
A las puertas de la Semana Santa y del mayor acontecimiento náutico de la Bahía de Palma, el Trofeo SAR Princesa Sofía, nuestra Liguilla Dos Estaciones propone dos pruebas con escala en el Club Náutico de El Arenal, cruzando dos veces la bahía, de ida y de vuelta. Un fin de semana diferente, agasajados en el Club que acoge al nuestro con una cena y la hospitalidad del litoral de la Playa de Palma. De día, de noche, de día otra vez y hasta una nueva puesta del sol, los veleros han marcado el ritmo de esta regata social en este último fin de semana de invierno, acercándose a una emocionante recta final. Que bella se hace esta regata con casi cuarenta barcos poniendo rumbo a la gran bahía.
El parte meteorológico auspiciaba poco, muy poco viento, al menos eso decía todo el mundo. Afortunadamente el Mediterráneo siempre sorprende con grandes días de navegación en momentos poco esperados. Para bien y para mal, allí estuvo, para regalarnos dos días intensos de sol y moderada brisa.
Como ya viene siendo habitual en el protocolo de salidas, la clase mayor sale primero seguida de los menores. Puntualmente, a las once y poco más, se daba la primera de ellas, con baliza de desmarque a rumbo 260º con una brisa débil con guiños de Lebeche y una línea que favorecía claramente la boya, aunque todos estaban apiñados en el Comité. Quizás no les dio tiempo a recorrer la línea de salida al avanzar todos muy despacio con una ola bastante molesta y difícil de remontar. Muchos tardaron varios minutos en conseguir cruzar la línea, mientras ya comenzaba el siguiente procedimiento. Mi opción era clara, salir por boya y amurado a babor, cosa a veces arriesgada en cuanto que de ser necesario, te ves obligado a ceder el paso a toda la flota que sale amurada a estribor. Dadas las condiciones y con esta ventolina, merecía la pena probarlo. También en esta segunda salida para la clase 3 y 4, salían todos por el Comité, cosa que nos abría las puertas para intentar la maniobra. En el último minuto, solamente el Fehurihi amenazaba nuestra posición, dado que amurado a estribor y con preferencia, corría la línea hacia nosotros. Afortunadamente iba algo adelantado, se le acabó la línea y tuvo que trasluchar tras nuestra estela, de manera que pudimos cruzar holgadamente la línea y salir al encuentro de los demás veintitantos veleros amurados a estribor con muy buena arrancada. Justo en estos primeros compases de la prueba, el viento casi moría. Una salida a cámara lenta, aunque no por ello menos dramática: Andiria y Aukan protagonizaron una colisión, felizmente sin consecuencias serias, peleando cuerpo a cuerpo en un abordaje en toda regla, cerca del Comité.
Con los grandes no muy lejos intentando remontar un desmarque que parecía no llegar nunca, The Italian Job III conseguía agónicamente y gracias a su gran eslora superar este primer punto. Seguían Meltemi, Nadir V, Ropit IV, Mestral Fast mientras nosotros intentábamos mantener velocidad amurados a babor, casi apuntando al desmarque, ya que el poco viento ya era Lebeche, cosa que nos beneficiaba aun más. Así es como conseguimos cruzar la proa al resto de la flota sin tener que ceder el paso a ninguno de los adversarios. Solamente el Bulla – Cobra estuvo cercano a pedirnos agua, en un primer cruce lento, lentísimo, con las lanas del génoa pesadas y las escotas sueltas. Pasamos, no pasamos, pasamos y tras algunos bordos, también lentísimos y superando a algunos grandes, conseguíamos montar el desmarque siendo primeros en tiempo real. La maniobra ya estaba preparada para ser rapidísimos, todo lo contrario del viento, en izar el blanco spi de gramaje muy ligero. Mirando atrás, nuestro campo de regatas estaba en calma y por delante los veleros de mayor eslora volaban sus asimétricos con desahogo. Tras La Mola, cabo y paso siempre complicado con cualquier viento, el mar tenía color oscuro, había viento. Y lo hubo. Una larga procesión por toda la costa de Poniente, Llamp, Andritxol, Malgrats, Islote del Toro, unos por dentro entre las piedras del Toretó y ses Bardines, otros, muy pocos por fuera. Acompasados en grupos hasta donde mi vista podía alcanzar, Banff y Windancer, Ropit y Meltemi, Macarella, Bachibuzuk y Bulla, Mary Anne, Andiria y Cremise, Ses Nines y Fehurihi, Andrea y Blau Vent… de sesenta a veintiún pies la Liguilla Dos Estaciones se extendía por todo el litoral, con buenos ánimos y sus velas de bonitos colores. Magnifico.
Luce el sol, me pongo el pantalón corto y a trimar el spi. Todos haciendo banda, disfruto a la vez que sufro apretándole las tuercas a nuestra gran vela, mientras oigo tambores, voces… un sonido idiófono cada vez más cercano… El viento arrecia aproximándonos al Islote y a la Bahía de Palma, donde el viento ya es Embat, del 210 y más fresquito. Muy cerrados con este spi ligero y de popas, miro hacia arriba y estamos ciñendo a sesenta grados con mar llana, con el Bachibuzuk a barlovento y un tamtan cada vez más grave y rítmico retumbando en mis oídos… mi tripulación de pone seria, pero sonríe. Concentración. Rigor. Estamos delante y hemos de cruzar un paso muy estrecho, mientras un rival nos presiona por la aleta para quitarnos el viento. Lo cierto es que nos cuesta muchísimo mantener con esta vela nuestra posición. Cambiarla ahora sería fatal, pues en menos de dos millas será nuevamente la vela apropiada, nos ralentizaría y nos haría perder la posición. Había que aguantar a toda costa. En estos momentos, contra la fuerza la razón no vale, pero con un gran trabajo de Elvira a la caña, de la tripulación y de un barco que se obstina en no ceder la guardia tras más de treinta años en el mar, conseguimos entrar en la bahía primeros, manteniendo la posición hasta dejar de escuchar los tambores de guerra del Bulla – Cobra, nuestro gran rival, hoy más agresivo y duro que nunca. Enhorabuena chicos. Rumbo a El Arenal, pudimos soltar escotas y dejar de sufrir. Ahora las velas iban en el sitio.
Cerca de la playa, encima de un mar cristalino azul turquesa debajo de la quilla y plateado mirando hacia Poniente, el Comité nos daba la señal de llegada: para los pequeños aquí terminaba la regata, con un viento que al final llegó a Sur con quince nudos de intensidad. Para los grandes continuaba hacia la baliza de San Juan de Dios, antes de regresar a este punto.
Un año más, un mar lleno de velas olímpicas de regatas de entreno, para las estrellas de la vela internacionales que participaran en la ISAF Sailing World Cup y en las Olimpiadas de Londres.
Ben Ainslie personalmente, acudía en el mar a saludar a Scott Beattie y su tripulación de The Italian Job III, primeros en tiempo real en la boya de El Arenal.
Maçiá Alemany, a bordo de su 470, nos daba una calurosa bienvenida y enhorabuena entrando ya en puerto.
Mientras todavía se pitaban llegadas a pocos metros, en el puerto, amarrados, sólo quedaba disfrutar del ambiente, de los barcos recogidos y de las tertulias improvisadas de barco a barco. Tripulaciones entremezclándose con otras, gin tonics y coca colas y demás cosas para picar a la espera de la cena. Linda Beattie me reservó una cerveza, rigurosamente sin alcohol, en una de las terrazas de teca más espectaculares que se puedan imaginar; Holger Diekmann una tónica en el Meltemi; Pedro Vaquer de Nadir V sus mejores palabras; Carlos Ros del Fehurihi un botellón en toda regla; Xavier Sansó, hoy además regatista en el Bachibuzuk, la mejor inspiración retratando nuestro día. Mi tripulación, una gran celebración.
A eso de las seis de la tarde los teléfonos tintineaban y sus correos recibían las clasificaciones.
Clase 3 y 4: Blau Vent, primero. Macarella, segundo. Andrea, tercero. Nos colamos entre los más pequeños que dominaron la prueba.
Clase 1 y 2: Mestral Fast primero. Meltemi segundo. Ropit IV tercero.
Nueve de la noche. Nos sentamos en la mesa.
Lo mejor de la noche, los regatistas, las tripulaciones, los armadores y nuestra regata.
Para algunos el entorno de la Playa de Palma y sus luces de primavera tuvo alicientes hasta altas horas de la madrugada, para otros el descanso a bordo aupado por el velero o la tierra firme de un hotel o de su casa. Al día siguiente, para todos quedaba la vuelta al Club de Vela a las once de la mañana, con un parte meteorológico a lo mejor algo más duro.
Domingo
Tras el inicio del mundial de Fórmula Uno y un Ferrari algo apagado aunque mágico siempre con Fernando Alonso al volante, después del desayuno, el sol y un intenso viento fresco de Poniente, estaban allí para disputar nuestra décima prueba de Liguilla nuestras embarcaciones. Largamos amarras. Frente a la playa, una línea da salida colocada al viento, casi perpendicular a nuestro rumbo a seguir a Punta Figuera, nuestra salida de la bahía. Nada mas asomar la proa, estaba claro que hoy las condiciones requerían menos trapo, idealmente un genoa 2 o pesado. Aunque daba la impresión de que bajaba la intensidad por momentos, como a veces ocurre cuando entra un viento y luego se estabiliza a la baja en el horizonte azul, las crestas blancas en una marejada entrante eran claros indicios de que la cosa no iba a ser “ligera”.
Primera salida a las once en punto, espectacular. Fuera de línea del Azahar.
En estas condiciones, navegar hacia la costa y aprovechar los “derechazos” del viento en la costa, es primordial, así que buscando hueco para virar amurados a babor era la prioridad de casi toda estrategia. Así se demostró y todos sin excepción en pocos minutos ya navegaban apuntando a tierra. Con este ejemplo y condiciones el camino estaba claro para los pequeños. Nuevamente salir amurados a babor era una opción, ya que de todas formas había que virar. Pero las condiciones no estaban tan fáciles y la línea se recorría muy rápido. Aun así, el hueco se encontró, algo más a barlovento de lo deseado. Andiria y Bachibuzuk estaban a sotavento seguidos del Fehurihi y Cremise y Bulla a barlovento. La flota avanzaba rápidamente por la bahía apuntando a Portals, dónde empezaba el baile de viradas sin cesar hasta el islote del Sec, rozando la Isla de la Porrassa primero y Punta Figuera después. Acercarse a tierra era complicado: el viento estaba muy racheado, a ratos faltaba presión aunque sin ola. Por fuera había ola y viento constantes. Al final, siempre se ve el final y valga la redundancia: Cremise por fuera conseguía mantener una posición de privilegio en la geometría del recorrido a seguir, ciñendo bien y rápido, con muy buen ángulo. Nosotros más a sotavento, no fuimos mejor, con el Bulla pisándonos en todo momento los talones. Bachibuzuk y Andiria navegaban con su viento: rápidos, acertados y por delante. Por atrás, los pequeños pagaban caro ceñir a rabiar tantas millas. Así son las regatas. A algunos de los grandes les alcanzamos, aunque el pelotón de enfrente desaparecía en el horizonte dejando de distinguirles al poco tiempo.
El sol corría brillando por encima de nuestros mástiles escorados y en los laminados con destellos cegadores; los cascos y sus rodas hincando en las olas de un mar brillante azul intenso, que al transcurrir el día era plateado con crestas y rociones espumosos de un blanco fúlgido mientras la costa nos mostraba nuevos escenarios al salir de la bahía. El paso del Toro era obligado por fuera, en una meta volante que no llegó a estar. The Italian Job y Nadir abrían camino demasiado rápido, devoradores de millas contra el llaüt que a duras penas conseguía seguir el paso de ellos, adelantarse a ellos, para así montar una llegada. Ganó finalmente este último, por pocos minutos.
Cosas también de las regatas…
Todos tuvimos nuestra llegada. El viento llegó a alcanzar puntas de veintiún nudos, más de dieciséis sostenidos toda la jornada, de Poniente a Mistral por la tarde, rolando y calmando a última hora hasta casi Levante. Dejé de contar las viradas cuando llevábamos al menos una docena de ellas. Gran trabajo para un gran día.
Nadir V de Pedro Vaquer, vencía con autoridad disputando una regata impecable, de principio a fin. Meltemi de Holger Diekmann, conseguía ganarle el pulso al Ropit IV, de Matias Enseñat, por un puñado de segundos nada más.
Bachibuzuk de Pep Lluis Homar, de Pau Toni y sus muchachos también vencía en otra regata de manual, ésta para recordar. Andiria de Tomeu Ozonas, segundo en otra gran actuación. Cremise de Tián Palmer completaba un merecido y trabajado podio en un apretadísimo final bajo el acantilado de La Mola.
Ya es momento de hacer cuentas seriamente. Ya es momento de aplicar el segundo descarte, tal y como dictan las instrucciones de regata, al haber completado diez pruebas. Quedan solamente dos pruebas y en Primavera para completar esta Liguilla. La última no es descartable y en una flota tan numerosa… Sobretodo en la clase 3 y 4, en la que cualquiera de los primeros diez clasificados de la flota puede optar al podio. En la jornada del sábado el vencedor de hoy fue noveno. El vencedor del sábado hoy fue doceavo. Un bordo malo, una rolada del viento de veinte grados, una breve encalmada pueden cambiar mucho las cosas en el marcador. Andiria es el primero de la fila y favorito, al tener diez puntos de ventaja sobre el segundo, el Macarella, muy en forma en el final de temporada, pero quizás algo tarde para recuperar semejante distancia. Bachibuzuk, más rápido que nunca, tercero a cuatro puntos y Cremise cuarto a otros dos. Bulla y Fehurihi algo más distanciados, pero nunca descartables.
En la clase 1 y 2, la cosa claramente está entre dos, los más fuertes y a punto, Nadir V y Meltemi. Un punto les separa, nada más. Ropit IV, puede ser el juez de este enfrentamiento: aunque algo inconstante, siempre ha estado allí arriba y tiene matemáticamente casi garantizado el podio.
Esta XV Liguilla Dos Estaciones deja el invierno con estos datos. Hacer pronósticos nunca fue el propósito de este rincón. A partir de aquí, que cada uno haga el suyo. Solamente navegando lo sabremos.
Adiós invierno.
Luca Monzani
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